Despacho jurídico: copias rotas, un servidor abierto y 1.475 expedientes parados
«Creía que teníamos copias de seguridad. Llevaban años sin funcionar y nadie se había enterado.»
Nadie había mirado en años el servidor de la oficina donde vive todo el trabajo del despacho, un programa de expedientes. De ahí salieron tres encargos, en el orden en que llegaron. Empezamos por las copias; lo demás apareció al mirar.
Primer encargo: copias que llevaban años sin funcionar
Situación. Desde 2022, la copia programada cada noche intentaba guardarse en una carpeta que ya no existía. Nadie recibió un aviso. Las copias se fueron apilando dentro del propio servidor: 928 ficheros y el disco al 99 %. Ninguna había salido del edificio. Los documentos ni siquiera entraban en la copia.
Qué hicimos. Revisamos qué se copiaba, dónde y qué faltaba. Liberamos el disco. Montamos una copia diaria cifrada que sale del servidor y se guarda en la nube del propio despacho, con un mes de histórico. La probamos de verdad: descargamos una copia y la restauramos. Dejamos un vigilante que nos avisa a nosotros si un día no hay copia. Y entregamos al despacho la clave de cifrado y una guía de cómo recuperar.
Resultado. Copia diaria fuera de la oficina, comprobada. El disco pasó del 99 % al 73 %. Si un día falla, lo sabemos nosotros antes que ellos. Así trabajamos las copias de seguridad.
Segundo encargo: un servidor abierto a internet
Situación. El router tenía la administración accesible desde internet y varios servicios internos se alcanzaban directamente desde fuera. Y ese mismo servidor lo sostiene todo: los expedientes, el robot que presenta trámites, el chat interno, el gestor de contraseñas. La documentación decía una cosa y la red otra. El disco de copias externo llevaba tiempo desconectado.
Qué hicimos. Un diagnóstico en dos partes: desde fuera, lo que ve cualquiera en internet; desde dentro, con acceso a los equipos. Un informe en llano, ordenado por riesgo: qué se cierra hoy y qué puede esperar. Un acceso seguro por túnel cifrado para administrar el servidor sin abrir puertas nuevas. Y un plan por fases, empezando por lo urgente.
Resultado. El despacho sabe exactamente qué tiene expuesto, qué importa y en qué orden se cierra. Lo primero ya está hecho: las copias salen cada día del servidor y la administración va por túnel cifrado, no por la puerta abierta. Así trabajamos la ciberseguridad.
Tercer encargo: 1.475 expedientes atascados
Situación. 1.475 expedientes parados a la espera del mismo trámite ante el juzgado: un cambio de abogado, porque los abogados que los llevaban se habían ido. El programa del despacho debía generar los documentos y los cálculos, pero había dejado de hacerlo en febrero: alguien cambió una pieza del servidor a mano y una cola de trabajo se paró. El robot que presenta los escritos en la plataforma judicial no estaba preparado para este trámite. Todo a mano. No daba tiempo.
Qué hicimos. Diagnosticamos el programa y el robot. Reparamos la cola de trabajo: cálculos, impulsos y documentos volvieron a generarse solos. Contamos los expedientes reales en la base de datos, no los que decía la pantalla. Y ahora estamos montando el circuito completo del trámite: generar el escrito, comprobar que no falta ningún dato obligatorio, presentarlo, recoger el acuse y dejarlo en el expediente. Con aviso si algo falla.
Resultado. El programa vuelve a trabajar solo. Y el trámite que bloqueaba 1.475 expedientes se está convirtiendo en un circuito automático: el despacho supervisa, no teclea. Así trabajamos la automatización.